TEXTOS Y ARTÍCULOS SOBRE LOS
CENTROS COMERCIALES, GRANDES SUPERFICIES Y PARQUES COMERCIALES
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Editorial
La lucha del pequeño comercio con los grandes centros y “parques”
comerciales, es una lucha totalmente desigual. Decenas de grandes
empresas reunidas en un “único espacio” comparten enormes cuentas,
publicitarias con las que el pequeño comerciante es incapaz de
competir de manera independiente, o enormes multinacionales venidas
de países fríos, y que en un gran recinto abarcan hasta 40
especialidades, pintura, jardinería, puertas, muebles, iluminación,
abrigos para perritos. La concentración de la actividad comercial en grandes centros comerciales, ubicados generalmente en las periferias urbanas, despliega unos efectos de gran trascendencia socioeconómica: han revolucionado el sector de la distribución minorista y se han convertido en los nuevos escenarios donde los consumidores realizan sus compras, contribuyendo a configurar con ello una nueva cultura de consumo. Sin embargo, lo verdaderamente crucial de la masiva implantación de las nuevas fórmulas comerciales en el paisaje social ha sido el conjunto de consecuencias que sobre el medio ambiente, el espacio urbano y la vida social se han manifestado. Resulta cada día más evidente que la concentración de la actividad comercial en grandes recintos, despliega unos efectos de gran trascendencia social. Los rasgos que han caracterizado la evolución reciente del sector comercial están relacionados, pues, con los procesos de globalización económica, de concentración empresarial y con la innovación tecnológica y organizativa en la adopción de nuevos formatos. La evolución en las formas de venta ha ido desde el comercio dedicado a la alimentación de los primeros supermercados hasta la implantación generalizada de los grandes centros comerciales, pasando por la presencia creciente de parques comerciales especializados. La expansión indiscriminada de los grandes equipamientos comerciales ha manifestado un conjunto de consecuencias sobre el medio ambiente, el espacio urbano, las tradiciones y la vida social. LOS NUEVOS ESCENARIOS DE CONSUMO La compra de bienes y servicios se ha convertido en una de las principales experiencias de la vida de las personas. Las grandes superficies comerciales y, más en particular, los nuevos centros comerciales, permiten la síntesis de buena parte de las actividades consumidoras actuales, entre las que cabe resaltar el "shopping"……………………………. que no es otra cosa que ir de compras o a “recaos”, como siempre han dicho nuestras madres.
El éxito de estas fórmulas comerciales lo
encontramos en la unión de diferentes formulas, zonas de ocio,
cines, boleras y tiendas, que a todos nos tocan de una forma o de
otra. Su rasgo más
característico consiste en venderse como nuevos “centros” de
encuentro y vida social –sustituyendo a los viejos centros urbanos o
cascos antiguos de las ciudades – aunque su ubicación suele ser casi
siempre “periférica”; su estrategia pasa por aparentar ser un
espacio público, pero la presencia de
los empleados de seguridad les delata.
Son “calles” o “plazas” que imitan paisajes exteriores. Mientras
nuestras calles y las plazas de nuestros pueblos se quedan
desiertas, se transforman en lugares oscuros en la noche y se
convierten en lugares de paso, no lugares donde vivir.
La concentración de la actividad comercial en grandes naves o en
enormes extensiones de terreno tiene importantes consecuencias sobre
el espacio público. Allí donde se instalan termina siendo igual que
cualquier otro lugar. Un debate que tradicionalmente que va unido a la construcción de un nuevo “Centro o Parque Comercial”, y que se ha dado desde la construcción del primero es el de la competencia. Es evidente el duro choque de intereses entre el comercio tradicional y las grandes superficies, aunque los grandes promotores de estos lugares insistan en lo contrario e incluso lleguen a decir que favorecerá al pequeño comercio gracias al flujo constante de personas que ellos atraen, (un comentario verdaderamente ridículo). Por otra parte los argumentos más destacados de los representantes de las asociaciones de pequeño comercio inciden, sobre todo, en la competencia desleal que ejerce sobre el comercio tradicional el desarrollo de las grandes superficies y en los efectos que tiene sobre el volumen de empleo del sector. Mientras las grandes superficies, por su parte, invocan la libertad horaria apoyándose en el principio de libertad de comercio y en la defensa de los intereses de los consumidores (que valor). Un dato real es: el aumento continúo de cuota de mercado por parte de las grandes superficies, y que nos lleva a un segundo dato…… esto nos trae la disminución por desaparición pequeñas empresas y comercios minoristas. Ahora bien, esta destrucción creadora es generadora de unos costes sociales que no hay que desmerecer, hay que recordar que las infraestructuras que provoca su construcción las pagamos entre todos. En este sentido, para las medianas y grandes empresas de distribución, el servicio adicional de ofrecer mayores horarios es sinónimo de aumento del número de empleados. Pero no faltan quienes rebaten estos argumentos considerando que “la sustitución de cuota de mercado de establecimientos tradicionales e intensivos en mano de obra por cuota de mercado servida por modernas grandes superficies intensivas en capital sólo puede llevar a una reducción de empleo”. A ello se une que el empleo creado a través de las grandes superficies es “en la mayoría de los casos un empleo precario, caracterizado mayoritariamente por ser temporal, y en el caso de las cajeras en un 70 % a tiempo parcial”.
Una vez analizados de este tipo de centros, la conclusión es
que son altamente perjudiciales no solo para el medio ambiente y los
núcleos urbanos sostenibles, sino que afectan gravemente la
economía, las relaciones sociales y las tradiciones en su área de
influencia, generando menos empleos de los que afirman y de peor
calidad y el empobreciendo de muchos autónomos, que se ven obligados
al cierre, la apertura de más centros sólo interesa a quienes se ven
beneficiados por la especulación que se produce con el suelo, y por
los mayores beneficios generados por las peores condiciones a las
que se ven sometidos los trabajadores. Es imprescindible que se
luche para que se pongan restricciones a la proliferación de los
grandes centros comerciales. |
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| IKEA NECESIDAD O DESEO DE CONSUMIR | AÚN EXISTE INSEGURIDAD EN ALGUNOS CENTROS COMERCIALES |
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| En Portugalete, ¿QUE PASARA EN EL MEGA CENTRO COMERCIAL? | CRITICAN EL DAÑO MEDIOAMBIENTAL DE LAS OBRAS DEL CENTRO COMERCIAL DE PORTUGALETE |
QUEJAS SOBRE SOBRE MEDIA MARKT |
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COMUNICADO DE PRENSA EDITADO EN BARAKALDO POR: Asociaciones de Vecin@s de El Carmen, Rontegi y Zuazo-Arteagabeitia, Asamblea de Parad@s, Berri-Otxoak, Centro Asesor de la Mujer Argitan, JOC, ELA, ESK, CNT |
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1 -
IKEA: ¿ NECESIDAD O DESEO DE CONSUMIR?
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2 - AÚN
EXISTE INSEGURIDAD EN ALGUNOS CENTROS COMERCIALES La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un estudio en el que se ha podido comprobar que cuatro de los diez centros comerciales analizados presentan serios problemas de evacuación. En caso de emergencia, los visitantes de un centro comercial deberían poder abandonarlo rápidamente y en condiciones seguras pero según ha constado la OCU eso no es posible en muchos de ellos. Los técnicos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), acompañados por un inspector de evacuación y seguridad contra incendios, han visitado de forma anónima 10 centros comerciales: 3 en Barcelona (Diagonal Mar, La Maquinista y Les Glories), 3 en Madrid (ABC Serrano, La Vaguada y Parque Sur), 2 en Sevilla (Los Arcos y Nervión Plaza) y 2 en Valencia (Gran Turia y El Saler). El estudio, publicado en OCU-Compra Maestra nº 264 (octubre 2002), ha evaluado los sistemas de protección contra incendios así como la facilidad de evacuación del centro en una situación de emergencia. Los criterios aplicados son, en algunos casos, un poco más exigentes que los de la propia legislación española. El resultado es que solamente uno de los centros comerciales, La Maquinista, ha alcanzado un buen resultado. Suspenso en evacuación Cuatro de los diez centros comerciales analizados por la OCU Los Arcos (Sevilla), El Saler (Valencia), La Vaguada (Madrid) y Nervión Plaza (Sevilla), obtuvieron una mala calificación global, principalmente debido a los problemas de evacuación. En concreto, en lo que se refiere a las vías de escape, los fallos más graves están relacionados con las salidas de emergencia, bien porque no haya ninguna junto a las entradas principales, porque no haya suficientes o porque sus corredores se utilicen como almacén, obstaculizando el paso de las personas en caso de evacuación. Además, estos corredores no son los únicos recorridos donde se encontraron barreras. Los propios pasillos del centro comercial suelen estar bloqueados por sillas, mesas o pequeños kioscos dedicados a la venta o a la promoción de diferentes productos y servicios. En cuanto a la señalización y orientación, hay una falta general de señales en 9 de los 10 centros comerciales analizados, tanto de aquellas que indican las vías de escape, como las que marcan las puertas de emergencia. Una confusión que se agrava por la propia arquitectura laberíntica de este tipo de centros, pensados para que el visitante pase por el mayor número posible de comercios. Apagar el fuego y extraer el humo ¿Qué hay de la protección contra incendios? Aunque en este apartado los problemas son menos graves, no dejan de ser preocupantes. Faltan sistemas de ventilación natural (ventanas y claraboyas) y las zonas no están bien aisladas unas de otras. En este sentido, la OCU señala que algunas puertas de emergencia permanecen siempre abiertas (con tacos o bien sin sistema de cierre automático), por lo que dejarían pasar el humo y el fuego. En otras puertas se ha detectado la presencia de candados, lo que implica que ocasionalmente pueden encontrarse cerradas. Otros fallos menos frecuentes son el empleo de materiales combustibles y la escasez de rociadores de agua y detectores de humo. La solución es sencilla Se estima en unos 1.000 millones las visitas que recibieron los 425 centros comerciales de nuestro país el año pasado; o lo que es lo mismo, cada español visitó alguno de ellos una media de dos veces al mes. A pesar de la enorme afluencia de público que reciben, la OCU ha observado numerosos problemas que afectan sobre todo a la evacuación en caso de emergencia. Sin embargo, también es cierto que las soluciones son, en general, sencillas. Bastaría con que los gestores de los centros prestaran un poco más de atención a las medidas de seguridad y prevención antiincendios. La OCU es una organización de consumidores y usuarios sin ánimo de lucro que nació en 1975, inspirada en las que ya existían en el Norte de Europa. Desde la independencia, sus profesionales elaboran información especializada en materia de consumo y pretenden acercar la respuesta a sus problemas, primero, a sus socios y, por extensión, a todos los consumidores, cuya voz está presente ante los distintos ámbitos de decisión en nuestra sociedad. Actualmente la OCU forma parte de la estructura internacional Conseur, integrada por las asociaciones hermanas de Bélgica, Italia, Portugal, Francia y Luxemburgo, que agrupan a más de un millón de familias asociadas. Este texto, es parte del artículo aparecido en la revista de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) numero 311 perteneciente a Octubre de 2.002.
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3 - CADA DOS DÍAS SE CIERRA UN PEQUEÑO COMERCIO POR LA CRISIS DEL SECTOR
Entre 1999 y 2005 han cerrado en
Bilbao el 11,6% de las tiendas. Las de alimentación han
sido las peor paradas. Sin embargo, el empleo no ha descendido y
hay 694 puestos de trabajo más.
El pequeño comercio de Bilbao- las
tradicionales tiendas de barrio- vive tiempos de cambio tras
arrastrar en los últimos años una profunda crisis que aún
continúa. Los datos del Directorio de Actividades Económicas del
Eustat constatan que entre 1999 y 2005 ha cerrado en Bilbao un
comercio cada dos días. Si en 1999 había 10.425 tiendas, en 2005
quedaban 9.215, un 11,6% menos.
La apertura de los grandes centros comerciales, la dificultad para competir con grandes cadenas y la aparición de bazares figuran en el origen de la crisis del sector, aunque las asociaciones de comerciantes prefieran hablar de «reconversión» más que de crisis. Las tiendas de alimentación, en favor de las cadenas de supermercados, han sido las peor paradas. Más del 50% de los comercios cerrados pertenecían a este sector. A éstas, les siguen las tiendas de reparaciones textiles y de calzado. Por barrios, Uribarri, Begoña y Rekalde son los que sufrieron el mayor retroceso en el número de comercios. Sin pérdida de empleo Los responsables del Área bilbaína de Promoción Económica reconocen la negativa evolución de los pequeños comercios, pero matizan que ello no ha conllevado una pérdida de empleo. Si en 1999 estas tiendas daban trabajo a 24.251 personas, en 2005 había 694 puestos de trabajo más, un 2,9% más. «Las tiendas que quedan se profesionalizan y aumentan el negocio», explican las asociaciones de comerciantes. La superficie comercial en Bilbao también ha aumentado, un 2,3%. Articulo extraído de la web http://www.20minutos.es/noticia/162595/0/cierra/pequeno/comercio/ |
4 -En Portugalete, ¿que pasará en el MEGA CENTRO COMERCIAL?martes, 12 de diciembre de 2006 11:09Con la construcción del
MEGA CENTRO COMERCIAL en BALLONTI, ese que tanta
polémica ha suscitado en nuestra Villa, es muy
posible que proliferen restaurantes de comida
basura, como los que hay en los centros comerciales
vecinos a nuestra localidad. Este tipo de
alimentación ya sabemos las consecuencias que
acarrean en nuestra salud y en la de nuestros "txikis".
El problema de la obesidad, ha llegado ya a Europa y
en breve es posible que llegue a Portugalete. Este
modelo de sistema es el que muchos quieren, sin
darse cuenta de los problemas que acarrean. Hoy en
día está de máxima actualidad todo lo relacionado
con estos restaurantes de comida BASURA/MIERDA. Sin
ir más lejos esta semana pasada se pidió la retirada
de un anuncio de TV en el cual una conocida marca de
hamburguesas anunciaba una hamburguesa de un tamaño
XXL mega grande, tan grande como nuestro CENTRO
COMERCIAL, lo cual el índice de calorias que
meterias en tu organismo seria muy elevado, más del
triple que el recomendado por la O.M.S.
Articulo extraido de la
web
http://portugalete.hiritarrok.net/Aimar10
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5 - CRITICAN
EL DAÑO MEDIOAMBIENTAL DE LAS OBRAS DEL CENTRO COMERCIAL DE
PORTUGALETE J. Domínguez La plataforma Jarrilleroak de Portugalete ha criticado las agresiones medioambientales que a su juicio se producen en la construcción del futuro centro comercial en Repélega. El colectivo ciudadano también denuncio el silencio administrativo del Ayuntamiento y la Diputación ante sus advertencias de que en la zona afectada hay multitud de residuos contaminantes y nadie explica el protocolo que se sigue para su tratamiento. Las sospechas sin resolver de Jarrilleroak son muchas a su juicio, las obras han continuado adelante a pesar de los problemas graves que detectaba el estudio de impacto ambiental. Esta destrozando un patrimonio histórico y la zona de "Las Camporras", uno de los escasos pulmones verdes que quedan en nuestro municipio, lamentaron. La paltaforma ha lanzado una campaña de apoyo al pequeño comercio frente a la apertura del centro comercial. La respuesta es fantástica y mas de la mitad de los comercios cuelgan nuestro cartel para que se siga comprando en la Villa, subrayaron.
Articulo extraído del Diario "El Correo" nº
30.484, publicado el día 7 de Enero de 2.007 |
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6 -
COMUNICADO DE PRENSA EDITADO EN BARAKALDO Hoy, jueves 21 de junio y coincidiendo con la inauguración de las primeras tiendas “outlets” del Centro Comercial MegaPark en Barakaldo, diferentes colectivos sindicales y sociales de Barakaldo, nos concentraremos a las puertas de las oficinas de las Galerías Comerciales del MegaPark para denunciar que los derechos laborales y sociales de los trabajadores y trabajadoras del MegaPark se encuentran por los suelos. El slogan escogido para esta concentración es “Barriendo la Precariedad Laboral”. Además a lo largo de esta concentración se entregarán varias escobas y fregonas en estas oficinas. La cruda realidad de este proyecto faraónico, que cuenta con el aplauso entusiasta de la administración local, esconde cadáveres que apuntan a un futuro negro para los trabajadores y trabajadoras de Barakaldo y Bizkaia: -1.500 trabajadores y trabajadoras con salarios muy por debajo de los convenios provinciales de comercio y trabajando más horas anualmente que cualquier trabajador del sector: 720 euros de media a jornada completa y 345 euros a media jornada. -Plantillas mínimas a jornada completa y abundancia de jornadas de 20 ó menos horas semanales. Además un alto porcentaje firman contratos por fin de obra o por un mes. También se esta dando la modalidad de contratación por horas o por un día aunque la misma persona trabaje de forma permanente por espacio de varios meses encadenando contratos de esta modalidad. -Plantillas que acumulan horas extra "voluntarias" que no se compensan debidamente o no se compensan (ni pagadas ni disfrutadas) en aras de la mal llamada "FLEXIBILIDAD". -Masiva feminización del sector aglutinando las jornadas parciales y los peores salarios. -Empresas que sólo ponen problemas para la conciliación de la vida familiar y laboral. -Despidos arbitrarios. Por todo esto queremos denunciar hoy y aquí sus ofertas en derechos laborales, su campaña de rebajas en materia socio-laboral. El pueblo de Barakaldo se merece algo más que empleos basura. Bizkaia se merece algo más que centros comerciales que no producen nada más que miseria laboral. ¿Cuántos puestos de trabajo en mejores condiciones laborales se van a destruir en el pequeño comercio de Barakaldo?. Asociaciones de Vecin@s de El Carmen, Rontegi y Zuazo-Arteagabeitia, Asamblea de Parad@s, Berri-Otxoak, Centro Asesor de la Mujer Argitan, JOC, ELA, ESK, CNT
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7 - Grandes superficies: especialistas en destrucción Esta ingente cantidad de centros comerciales, unida a la gran proliferación de otros tipos de grandes superficies comerciales (hipermercados, grandes almacenes, grandes superficies especializadas), promueven un hiperconsumo insostenible que provoca unos enormes impactos sobre la sociedad y el medio ambiente que van mucho más allá de los límites de nuestra comunidad. Este hiperconsumo que generan las grandes superficies comerciales, junto con el constante bombardeo publicitario y las facilidades de pago (y de endeudamiento) existentes, provocan en el ámbito social la mercantilización de la vida y la creencia de que todo es asequible a través de la compra. Así, sobre la base de la creación de necesidades y deseos que buscan satisfacerse en el mercado, se promueve un hedonismo materialista de fuerte raigambre individualista que identifica el consumo de bienes y servicios con la satisfacción de las personas, ignorando el disfrute de placeres básicos como la buena salud, el amor, la creatividad, la simple contemplación,... Y es que las grandes superficies comerciales no buscan cubrir las necesidades vitales de la población sino vender una serie de productos y servicios sólo a quiénes puedan pagarlos. Así, mientras excluyen a los pobres, crean una estratificación social en función del nivel de consumo, generando modas y estéticas dominantes. Desde una perspectiva ecologista, el hiperconsumo supone un empleo desorbitado de energía y materiales, con repercusiones letales para muchos ecosistemas. Este hiperconsumo se desarrolla en un mundo globalizado gracias a los suministros (petróleo, gas natural, madera, productos agrícolas,...) que los países del denominado Tercer Mundo hacen a los países ricos. Mientras las empresas transnacionales buscan de esta forma reducir los costes de producción, se causan unos costes sociales y ecológicos enormes en los lugares de producción (tales como explotación laboral por medio de salarios mínimos y duras condiciones de trabajo, deforestación, contaminación,...). Al mismo tiempo, este modelo económico mundial genera enormes gastos energéticos en el transporte de las mercancías. Además, las grandes superficies comerciales promueven el uso del automóvil entre los consumidores (contribuyendo al consumo energético de petróleo y a la contaminación atmosférica). Estas grandes superficies también incitan a la urbanización de zonas periféricas, provocando en ocasiones impactos muy negativos sobre espacios naturales. Por lo demás, el hiperconsumo sacraliza la cultura de usar y tirar, lo que repercute en un crecimiento de las basuras que en gran parte no se reaprovechan. Estas grandes superficies comerciales lo único que promueven es el hiperconsumo, pero se presentan con el rostro amable de ser los nuevos lugares para la convivencia social. Sin embargo, toda posibilidad de convivencia social en estos lugares queda sometida al interés privado de los dueños y gestores de estas superficies comerciales, cuyo único objetivo es incentivar el consumo. De esta forma, se promueve la pasividad de los consumidores ante los espectáculos materiales y de servicios que se les ofrecen de antemano mientras obstaculizan su creatividad y participación activa: todo lo que se salga de la norma del consumo queda prohibido, lo que se consigue por medio de sofisticados métodos de vigilancia. Encerrados entre las paredes de los centros comerciales, alejados de todo contacto con el entorno natural, se ofrecen a los consumidores una larga serie de sucedáneos (simples sombras de la realidad), como lo es claramente la posibilidad de disfrutar de nieve durante todo el año en Madrid Xanadú, eso sí pagando por ello. Debido a su carácter impersonal y homogenizador cultural, estas grandes superficies comerciales se convierten en no lugares. No obstante, es cierto que buscando el reclamo del consumidor adoptan los tintes de otras culturas (como se aprecia en los restaurantes temáticos), pero de nuevo estamos ante sucedáneos, en este caso de otras culturas dominadas por la cultura del consumo y del dinero.
Por otra
parte, estas grandes superficies comerciales, que suelen contar con
el respaldo de las instituciones políticas, suelen presentarse como
generadoras de empleo, aunque no se nos explique la calidad de
dichos empleos ni la enorme destrucción de empleo que provoca al
competir salvajemente con el pequeño comercio tradicional por medio
de amplios horarios y ofertas atractivas, lo que lleva al cierre de
dichos comercios (principalmente en el ámbito de la alimentación. Para hacer frente a todos estos problemas sociales y medioambientales que generan las grandes superficies comerciales, no basta con el establecimiento de moratorias a la inauguración de nuevos centros comerciales, sino que es necesario que los consumidores se conciencien de los impactos que provoca su consumo y sean conscientes de la constante incitación al consumo a la que se ven sometidos con el fin de manipular sus voluntades. Por tanto, se debe potenciar un consumo socialmente responsable y ecológicamente sostenible. Para ello acabar con el hiperconsumo, potenciar el consumo local y la producción comunitaria pueden ser caminos posibles para que las futuras generaciones puedan disfrutar de este planeta. Este texto, es
parte de un artículo aparecido en la web
www.ecologistasenaccion.org . |
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